lunes, 30 de marzo de 2015

El lado oscuro de la existencia

Hermosas criaturas las almas.
Nos recuerdan que la vida anida en ellas, y no en la carne.
Aunque invisibles, ahí están.

Como yo, amada mía.
Dolor extremo encuentro en intentar tocarte.
No puedes verme, pero algo te dice que estoy ahí.

No te des por vencida, cariño.
Pues a tu lado estaré, como infinito que soy,
Hasta que compartamos la misma condición.

Más, se me presenta una oportunidad de volver a ti.
Mefisto tiene un plan para mí.
Y acepto, aunque a un muy alto precio.

Vuelvo a ti, y la vida es tan cruel conmigo,
Que no tiene reparos en llevarme nuevamente,
Más ahora contigo.

Pero no acaba ahí la historia,
Pues lejos de ser felices y unidos para siempre,
El diablo reclama lo que le pertenece.

Ahora tú ocupas mi lugar,
Y yo me consumo, marchitándome entre pena y angustia,
Por mi insufrible impaciencia.

A cada palabra que escribo,
Mi etéreo cuerpo se desvanece,
Deshaciéndose raudo y veloz hacia la Nada.

Mis temores más profundos se han vuelto realidad,
Y nunca más volveré a ver tu espíritu,
Pues la existencia ya no tiene cabida en mí.

¡Se acabó el renacer, me olvidaré del querer!
Pues débil e impuro fui.
Ahora y para siempre, pecador seré.

martes, 4 de noviembre de 2014

"Podemos" como terremoto político

  La llegada a las costas de nuestras conciencias de una nueva forma de hacer Política, de la mano del partido de Pablo Iglesias, supone un soplo de aire fresco a nuestra podrida Administración.

  Sus propuestas parecen sacadas de un supuesto manual de “Cómo hacer buena Política, para Dummies”; propuestas que algunos no dudan en tachar de populistas, a la vez que ilusorias, y por qué no, utópicas. Aquí se pone en evidencia la naturaleza de algunos sujetos relevantes en nuestra Política española actual: las propuestas diferentes a las defendidas por el establishment, merecen ser atacadas, a base de retórica, al considerarlas perjudiciales para sus propios beneficios. Y esto es así.

  Sueño para muchos, pesadilla para otros. “Podemos” no deja indiferente a nadie: o te gusta y lo defiendes, o lo odias y lo atacas. Y es que en verdad, esta nueva corriente política aparenta ser tan buena, que no se puede menos que desconfiar, en parte; la fe dejémosla para el ámbito religioso, por favor. Por muy de acuerdo que uno se muestre hacia un partido político, lo más sensato es plantearle el beneficio de la duda, al menos por las desilusiones en este ámbito ya desde la instauración de la Democracia en nuestro país.

  Me hace gracia ver cómo, a base de decisiones tomadas que distan mucho de calificarlas de “buenas políticas”, tanto el Gobierno como allegados y oposición (principal), se lo ponen en bandeja de plata a este nuevo partido. Es más, prácticamente ya están haciendo los preparativos de entrega de llaves de la Moncloa al señor Iglesias, pues el voto de castigo en perjuicio de los viejos partidos (PP, PSOE, IU) va a ser histórico, sin parangón.

  Lo curioso es que parece que no se dan cuenta de lo perjudicial que resultan todos estos escándalos acaecidos en la última temporada, si no sumamos también el hecho de la mala praxis acumulada durante muchos años: cajones llenos de facturas infladas (todos los políticos, quien más quien menos, arañó una comisión), imputaciones a diario (por lo cual, al menos, estos cargos no pueden volver a presentarse en lista), mal uso de la mayoría absoluta en el Parlamento (veto de iniciativas perjudiciales tan perjudiciales para el PP como para beneficiosas para el resto de la población), etc. La lista es muy larga, no siendo mi deseo ni mi expectativa aburrir al lector. Me refiero a la inactividad que muestra el Gobierno actual ante todo, pues su actividad radica en una tan lenta y torpe, que raya en la inoperancia total; muestra un Gobierno cansado, que ni siquiera tiene fuerzas para dar sus últimos coletazos; un Gobierno incompetente e incapaz de manejar cualquier tema, por nimio que sea; un Ejecutivo, al parecer, resignado, que se va mentalizando con respecto a su futuro, más negro que esperanza de pobre. Por supuesto que la labor ejecutiva será hartamente complicada, pero qué menos que comparecer las veces que haga falta tanto en el Congreso como en ruedas de prensa, o aprobar leyes eficaces para la población. Con estas dos cositas se podría ir tirando, hablando en plata.

  Parte del problema viene del nacimiento, en los últimos tiempos, de un nuevo ser: el político-comisionista. Esta especie, cual buitre alienado, descontrolado, ha intentado, desde una posición privilegiada (entiéndase por una posición de la que no todo el mundo disfruta), arañar, morder, picotear, de todos los chanchullos, amparados por resquicios legales, de una forma tan profesional y tan bien organizada, que al Poder Judicial no le queda más remedio que mostrar su incapacidad de hacer honor a su nombre; de tal forma que, el entramado criminal desvelado a raíz de los últimos acontecimientos es más amplio que el judicial, no pudiendo este último hacerle frente.

  De modo que estamos llegando a la conclusión de lo que hace falta en este país: una súper ley. Una tan poderosa que pueda abarcar estos crímenes; una ley con la que se pueda defender el juez, para así hacer justicia de la forma más eficaz posible; un acervo legislativo tan completo, que disuada al criminal de seguir cometiendo fechorías para así, de esa manera, disfrutar de pensión completa en la cárcel más cercana (muy a nuestro pesar, porque su mantenimiento sale del erario público, como sus comisiones).


  Así pues, ya sabéis. Próximamente: “Podemos”, en los mejores Parlamentos del Estado. 

viernes, 31 de octubre de 2014

Qué es Política

  Germen de casi todos los debates que existen en la actualidad, la política es parte intrínseca de nuestra vida. Fue Aristóteles el primero que dijo que “el hombre es un animal político”; de modo que es político porque es social. Esto nos da una pista de por dónde queremos ir.

  No podemos confundirlo con el Derecho, pues la Política no es un conjunto de reglas para la convivencia social. Podríamos decir que el Derecho es una consecuencia de la política.

  Pues bien, a mí me gusta creer que la Política no es más que una serie de técnicas sociales de origen moral, caracterizadas por la aplicación del Derecho. Estamos viendo que la Política podría ser una rama de la Filosofía; mi criterio pasa por la creencia de que la base de nuestra convivencia es la Política, pues es filosofía llevada a la práctica social. Y para llevar a cabo la práctica de la Política, para hacer real lo que pone en los libros, los ciudadanos, o más bien los representantes, usan el Derecho.

  ¿Se le puede dar algún valor a este concepto? Es decir, ¿podríamos hablar de buena o mala Política?
Pues bien, partiendo de que el concepto que tenemos de lo que es bueno y malo es muy humano (algo en común con la Política) podría, en efecto, aplicarse. He aquí cuando afirmo que la buena política está encauzada a la consecución de intereses generales sin salirse de la legalidad y de forma democrática.

  Pero, un momento: esto significa que lo que consideramos buena política tiene un límite: el Derecho. La aplicación del Derecho (por parte de un Ente estatal) de forma errónea conlleva a pensar que es una mala política, como también el hecho de velar por los intereses de una parte de la población (y últimamente esa población tiene mucho dinero).

  Lógicamente, el ciudadano medio buscará por parte de sus representantes, la aplicación de una buena política, de cara a los intereses generales, que son los del ciudadano medio por excelencia. Esto significa que quiere un par de cosas: bajos impuestos, un trabajo digno acorde a su formación, inflación controlada y poder salir los fines de semana a gastar dinero libremente sin remordimientos postcompra.

Y sin desviarme del camino emprendido, el lector podrá apreciar que, cuando esto no ocurre, cuando no hay buena sino mala política, los problemas aparecen. Como por arte de magia, señores. Y el problema ahora mismo para los representantes mayoritarios en nuestro país no es la inflación, ni el nivel exagerado de paro, ni los desahucios que atormentan a los ciudadanos como la más grave de las pandemias; el problema por antonomasia de esta gente es una nueva fuerza política, forjada del fragor de una sociedad cada vez más encolerizada; una nueva fuerza política que va ganando adeptos cada día; un barco, capitaneado por Pablo Iglesias, que cada vez echa el ancla en más costas.

  Los ánimos de los que sostienen este maravilloso país están caldeados, como llega a ser evidente, por los casos de corrupción que asaltan todos los días los informativos (de lo que se aprovechan los periodistas, que hacen su agosto). No hace falta tener ojo de buen cubero para darse cuenta de que unos cuantos lobos con piel de cordero se han colado en el sistema político español con grandes bolsas en las que poner todo el dinero que podían encontrar por los cajones, donde ahí mismo escondían como podían todos los documentos que les comprometían.

  Al menos se han dejado alguno por ahí suelto, y les ha explotado la bomba en la cara. Espero que ahora les toque, en lugar de pedir perdón cada cinco minutos, tomar medidas. Primero, expulsar al corrupto (tanto de la militancia como de la institución), pues es deshonroso que un representante de la sociedad se vea involucrado en el latrocinio, sin más explicación que la ausencia de ella; acto seguido (seguidísimo), endurecer las penas en cuanto a esos delitos, e incluso establecer un castigo ejemplar, conforme a Derecho, para evitar así posibles reiteraciones.


  No basta, pues, como dice Esperanza Aguirre, con estar “harta” de este tema, sino que hay que empezar a proponer y a actuar.

jueves, 21 de agosto de 2014

Era mi turno...

Cada estocada arañaba salvajemente su objetivo. Él mismo podía ver su triunfo: ensartar a su rival, para alejarlo de una vez por todas del mundo de los vivos. Reuní fuerzas de flaqueza, no dejándome sucumbir por sus deseos. Y menos por mi ira.

El aire era denso, cubierto por una niebla aterciopelada, rasgada constantemente por el filo de ambas espadas. Supongo que sería más fácil rendirse, dejar que tomase mi fortaleza, mi morada. Pero aún no, todavía tenía mucho que dar de mí, mucho que entregar al mundo. No era mi momento.

El cansancio iba apareciendo de la nada, y nos iba acechando a ambos; aunque por lo visto, ya se estaba ensañando ligeramente con mi contrincante, pues iba perdiendo agilidad, y sus reflejos, de los que tanto presumía no hace muchos minutos, los iba sustituyendo por movimientos muy lejanos de lo que podría considerarse elegantes. Sin embargo, mis pies aún conservaban su ligereza, y, aprovechándome del estado en el que se estaba introduciendo, los usé para hacerle perder el equilibrio. Era mi turno. Con unos pocos movimientos, nada alejados de la pura técnica, conseguí arrebatarle su arma, dejándolo inofensivo bajo mi firme filo.

¿El paso siguiente? ¿Que fuera pasto de mi furia? ¿Rebajarme a usar sus herramientas? La verdad, no es para nada mi estilo, siendo, sin embargo, perfectamente capaz de eliminarlo ahí mismo, como a un vil insecto.

No. Aunque era molesto, ahora ya no podía hacer nada contra mí. Me di la vuelta, no antes de observarlo atentamente, simulando estar preparado para cualquier movimiento que efectuara, y lo dejé solo.

Ahora sólo podría enfrentarse consigo mismo. De ese modo, cabía la posibilidad de que ni él mismo saliera indemne. 

miércoles, 20 de agosto de 2014

Siempre en mi memoria

Aún recuerdo, tras muchos años, ir de tu mano. Te miraba, tú tan alta, tan fuerte... y yo aún haciéndome a mí mismo.

Tu paciencia, tu saber hacer, lo eran todo en mi vida. Me protegías de los fantasmas y monstruos de mi niñez, y con tu suave voz me devolvías a la realidad.

Y todavía sueño con ello. Los recuerdos se me entrecruzan con la imaginación, formando sueños imposibles, a la vez que increíbles.

Agradecido estoy de tenerte aquí conmigo, pues tu ayuda inestimable hizo que ahora pueda escribirte esto con total convicción.

Fui bendecido por tu presencia en cada acto de mi vida. Y si bien no estabas a mi lado en algún momento, estabas en mi corazón.

Y siempre será así.

Te quiero, abuela.

No querrías que te pasara a ti (parte 2)

Tomé control de sus sentimientos, invadí su razonamiento y me apropié de todo su ser.

¡Aquel era un nuevo yo!

Observé con detenimiento mi reflejo en un charco en la acera. Poseía aquella mirada penetrante, digna de alguien con mi determinación. Estaba listo para conquistar vuestro mundo.

Formo parte de una raza de súperconciencias. Nuestros enemigos nos temen, los humanos no nos conocéis. Indetectables. Sólo con tocaros a uno de vosotros, transmitiré parte de mi ser, el cual invadirá todo el cuerpo, como un virus, eliminando su conciencia para implantar la mía.

Ya estamos, pues, preparados. Tras años de espera, por fin dominaríamos la Tierra. Conozco las limitaciones del Ser Humano, y me parecen ridículas. Yo soy superior, soy mejor. ¡Yo seré vuestro Dios!

Pero...¡un momento! Algo raro pasa en mi nuevo cuerpo. Siento un malestar que crece rápidamente. Observo mis manos: ¡la piel se ha vuelto transparente! ¡NO! La conciencia invadida se rebela contra mí. No puedo hacer nada para aplacarla, es superior en fuerza.

El dolor me desgarra, como si me estuvieran arrancando la piel a tiras. Lágrimas caen, del cuerpo sale mi sangre en forma de humo negro, cubriendo todo mi derredor en tinieblas. Me doy cuenta de que este es mi final, mi amargo final. La ilusión de trascendencia se escapa de mis manos como la vida de mi ser. 

Ahora la oscuridad, mi amiga, mi aliada, va perdiendo fuerza, se está aclarando. La luz se hace más fuerte, casi insoportable. Irremediablemente, me ciega. Y al igual que mis ojos, también cae todo mi Yo.

martes, 8 de julio de 2014

Tú puedes

Conozco esa sensación: nadas para mantenerte a flote, pero no ves tierra aún. Sabes que no es momento de ahogarse, que todavía debes seguir, pero no ves el por qué. ¿Recuerdas aquellos momentos en los que querías comerte el mundo? Lo dabas todo por nada. Ahora ya no das nada por nada. Te cansas; las ilusiones ya no te alegran, sino que te golpean en cada centímetro de tu cuerpo. La vida se va convirtiendo en una mochila cada vez más pesada que sólo puedes llevar contigo.

En ocasiones eso desaparece. Puede ser que encuentres tu misión en la vida, o una persona en tu camino. Sin embargo, a veces solamente tienes que pensar un poco y observar, pues a tu alrededor está todo.

Sólo te pido que no te des por vencido, que sigas luchando, que mantengas la misma ilusión con la que empezaste a vivir. Hazlo por ti, hazlo por lo que podrías ser y por lo que eres capaz.

Gracias por seguir luchando.